Mi nombre es May y soy madre de Álex, de casi 7 años, y alumno de necesidades especiales en su colegio.

Me considero afortunada porque mi hijo comenzó su escolarización dentro ya del programa de necesidades especiales y no tuve que pasar por el calvario que pasan otras familias intentando que valoren a sus hijos, a veces durante años.

Álex tiene una alteración genética que hace que sus músculos, especialmente los faciales, tengan poquita fuerza y no puede moverlos de la forma adecuada para hablar. Álex, a sus casi 7 años, no puede hablar con la soltura de los demás niños. Articula sonidos, consigue pronunciar sílabas, palabras fáciles, pero tiene una gran dificultad para comunicarse mediante el habla. MEDIANTE EL HABLA.

No significa que Álex, con toda esa energía que tiene y con todas las cosas que tiene que decir, no pueda comunicarse. Álex necesita comunicarse con los demás todo el rato. Álex nunca se rinde cuando quiere decir algo. Si no le entiendes te lo intenta decir de otra manera, te representa la escena, te hace mímica, te lleva de la mano… Lo que necesites. Se enfada, pierde los nervios, le cuesta mucho tiempo, pero al final lo consigue.

Cuando comenzamos las sesiones de logopedia, su terapeuta se dio cuenta de que mediante la estimulación física y los masajes Álex mejoraba, pero muy lentamente. Así que, dado que iba creciendo y cada vez tenía más cosas que decir, empezó a enseñarle signos. Poco a poco la comunicación con él fue ampliándose, aunque la verdad es que como en el entorno familiar todos le entendíamos, utilizaba los signos más bien poco. Y así, su comunicación se limitaba a la familia más cercana.

Para comunicarse con el resto de la gente, Álex necesitaba un “intérprete” SIEMPRE. Para que nos cuenten que esto no es un caso de dependencia… Puede vestirse solo, puede comer solo, va al baño solo, pero no puede decirle a sus amigos que si quieren jugar al escondite… Necesita que se lo diga yo.

Durante la etapa de educación infantil, dimos con una estupenda profesora que comprendió enseguida las necesidades de Álex. Como digo, Álex entró ya valorado por el equipo de Atención Temprana y ocupaba plaza de necesidades educativas especiales, con lo cual tenía sus apoyos y sesiones con PT y AL. A veces dentro del aula y a veces fuera, con otros alumnos de necesidades especiales de otras aulas que tenían problemáticas totalmente distintas a la suya. Seguro que esas sesiones le sirvieron de mucha ayuda a mi hijo, pero no solucionaron su problema. Seguía sin poder comunicarse con su profesora y con sus compañeros.

La inclusión, en este caso, vino por mi parte como madre, y gracias a la tutora y a las dos sustitutas que tuvo durante su baja maternal, ya que siempre tuve las puertas del aula abiertas para participar en todo lo que quisiera.

He elaborado un montón de cuadernos de pictogramas y signos, he hecho murales para el aula sobre cada proyecto trabajado para que todos supieran el vocabulario en signos, he ido multitud de veces a clase a contarles cuentos, a cantar canciones, a enseñarles signos nuevos… Para que todos pudieran empezar a entender un poquito a Álex.

Pero el tiempo corría, el paso a Primaria se acercaba y yo no me imaginaba cómo se las iba a apañar mi hijo en un colegio en el que no estaban preparados para poder comunicarse con él. Comprendí que tenía que buscar otro sitio para él. Hay tres colegios en la Comunidad de Madrid en los que la enseñanza se da tanto en lengua oral como en lengua de signos, pero como Álex no es sordo, no tenía muchas posibilidades de entrar.

Convencida de que mi hijo necesitaba ese tipo de colegio, y después de muchas semanas de papeleo infructuoso, de intentar hacer las cosas con los protocolos establecidos, cansada de recibir negativas y de que a nadie le preocupara mucho si mi hijo tenía o no algo que decir, el primer día de clase de este curso no le llevé a su colegio y nos fuimos al colegio donde quería que entrase.

En este colegio cada clase tienen dos tutoras, una que habla y otra que signa, con lo cual mi hijo iba a estar recibiendo unas 7 horas diarias de la mejor terapia del mundo, le iban a enseñar a comunicarse mediante signos, y lo que es mejor, todo el mundo en el colegio le iba a poder entender. Esa es la inclusión que yo quería para mi hijo. ¿De qué nos servía que él supiera signos si nadie en la calle ni en el cole sabían interpretarlos?

La inclusión en este colegio se hace así. Si tenemos compañeros sordos, todos vamos a aprender la lengua de signos para comunicarnos con ellos, y que sean como cualquier otro alumno oyente. Eso es incluir. Eso es una INCLUSIÓN REAL.

Conseguí que aceptaran a Álex en el colegio, y a su hermana también. En ese momento sentí que todas esas horas de desesperación en la comisión de escolarización, todas esas discusiones antes las negativas que nos íbamos encontrando, hasta la multa que me pusieron en la calle Vitruvio habían merecido la pena. Me siento muy muy orgullosa de no haberme rendido, y sé que mi familia también lo está, de haber seguido luchando porque mi hijo tenga la educación que merece. Es muy frustrante sentir que a nadie le importa si tu hijo está bien en el colegio, si tiene lo que necesita o no, pero es así, a nadie le importa. Sólo nosotros como padres y madres podemos luchar hasta conseguir las cosas. Es muy frustrante que siga pasando el tiempo y sepas que vas directamente hacia un fracaso escolar.

Y habiendo conseguido lo mejor para mi hijo ahora estoy aquí, luchando por que esto no sea la excepción que confirma la regla. Para demostrar que se puede hacer.

Mientras los cambios llegan, hay maravillosos maestros y maestras que hacen cosas maravillosas en sus aulas. Con ratios insostenibles y muy pocos recursos tanto humanos como materiales, se las ingenian de manera que cada alumno tenga lo que necesita en el aula.

Os dejo un extracto del escrito de inclusión de Beatriz, una maestra de 2º de primaria de un cole de Leganés que trabaja para que todos sus alumnos y sus familias estén perfectamente incluidos en el aula. De 25 alumnos que tiene, 2 están diagnosticados de necesidades educativas especiales, otros dos pendientes de la evaluación de la orientadora, varios alumnos con un ritmo de aprendizaje lento y otros que aprenden muy rápido. También tiene alumnos con problemas de desestructuración familiar que necesitan de un trabajo especial de inclusión, tanto ellos como sus familias. Y además tiene alumnos nuevos en el centro procedentes de otros países y culturas que requieren una inclusión de ellos mismos y de su lugar de procedencia. (Aquí la entrada original)

Define su trabajo como incluir a 25 alumnos con sus 25 familias y a ella y a su propia familia en el aula. Explica un día cualquiera de trabajo:

-Utilizamos una metodología respetuosa con cada alumn@.

-Seguimos haciendo asambleas, aunque estamos en 2º, esto nos permite escucharnos y mirarnos a los ojos, ver cómo estamos y cómo nos preparamos para afrontar el día.

-Adaptamos los contenidos a lo que saben cada uno de ellos, pero no dando 25 explicaciones distintas, no es posible, pero sí podemos explicar un contenido y que cada uno se quede con aquello que necesita en el momento en el que se encuentra. Por ejemplo, ahora en lengua estamos dando los sustantivos, estamos viendo diferentes categorías (los sustantivos propios y comunes, en singular y plural, en masculino y femenino, los colectivos e individuales) Tras las explicaciones cada cual trabaja en aquello que se adapta a lo que necesita. Es cierto que es una gran mayoría de la clase la que trabaja sobre lo mismo pero los que no alcanzan la “gran propuesta” están dentro del grupo, escuchando y haciendo lo mismo sobre un material “casi igual” y los resultados son sumamente satisfactorios porque todos aprenden, cada uno en su nivel. Evidentemente en todos los casos existen necesidades de atención individual, explicaciones de tú a tú.

-Otro aspecto importante a tener en cuenta es dar diferentes opciones para llegar a un lugar… Es decir en mates estamos con las sumas y las restas con llevadas, las hacemos usando regletas, método abn, algoritmo tradicional, recta numérica e incluso últimamente con los bloques multibase… Pues bien cada cual en función de sus necesidades utiliza el método que considere oportuno para él, desarrollamos así la capacidad de elección. Todo está perfecto si sirve a los peques para alcanzar objetivos.

-Y fomentamos el trabajo en distintos agrupamientos, grupo clase, pequeños grupos, con otras clases, por parejas… Antes hablábamos de las explicaciones del maestro al alumno individualmente, hay otras mucho mejores que son las explicaciones entre los alumnos, son maravillosas.

Con todo esto quiero decir que tenemos que ver la realidad con la que contamos en el aula, que hay que “contar ” con lo que tenemos, no “marear la perdiz” con lo que no tenemos (véase falta de recursos materiales, humanos y espaciales, material rígido como libros de texto, dejadez por parte de la administración…) Contamos con 25 pequeños maestros, con la confianza de sus familias, contamos con nuestras ganas, con un equipo en el centro en el que estamos que funciona gracias a la buena voluntad de todos y con todo eso es con lo que vamos a trabajar todos los días.

Incluimos en el aula cuando presentamos un material variado con el que todos los alumnos pueden trabajar independientemente de su nivel.

Incluimos en el aula cuando explicamos para todos y sabemos que a cada cual le llega lo que le toca.

Incluimos en el aula cuando hablamos en la asamblea intentamos que todos comuniquen y expresen y respetando que no lo hagan aquellos que no lo desean”.

Mientras llegan a buen puerto nuestras peticiones, mientras llegan los recursos, las valoraciones, mientras conseguimos nuestros objetivos, hay ahí fuera un montón de maravillosos maestros que hacen malabarismos con lo que tienen y consiguen que nuestros pequeños vayan saliendo adelante. Gracias a todos ellos porque sois nuestro principal apoyo, y nuestras reivindicaciones van también orientadas a hacer que podáis trabajar mucho mejor.

Gracias por apoyar a las familias.

May