El próximo 29 de septiembre finaliza el plazo para la presentación de las ayudas para el alumnado con necesidades educativas especiales. Para dicha convocatoria, y como novedad este año, el Ministerio de Educación ha puesto como requisito la necesidad de que el alumno o alumna tenga acreditada la discapacidad, a pesar de que hay necesidades educativas que no derivan de una discapacidad, lo que está dejando a muchas familias fuera de la posibilidad de poder optar a dicha ayuda.

En la convocatoria para este curso 2016-2017 se especifica que:

Artículo 2:
El alumnado que presenta necesidades educativas especiales derivadas de discapacidad o trastorno grave de conducta podrá obtener las ayudas o subsidios a que se refieren los apartados a) y b) del artículo 1 cuando reúna los siguientes requisitos:

1. Presentar necesidad específica de apoyo educativo derivada de discapacidad o trastornos graves de conducta siempre que dicha necesidad haya sido acreditada mediante un certificado de un equipo de orientación educativa y psicopedagógica o de un departamento de orientación dependiente de la administración educativa correspondiente.

Para la emisión de este certificado, los órganos al que se refiere el párrafo anterior requerirán, a su vez:
– Certificado de discapacidad o certificado de un equipo de valoración y orientación de un centro base del Instituto de Mayores y Servicios Sociales u órgano correspondiente de la comunidad autónoma, en los supuestos de discapacidad.
– Diagnóstico clínico de los servicios sanitarios sostenidos con fondos públicos en los supuestos de trastorno grave de conducta.

De esta forma, es requisito fundamental que los equipos de orientación firmen un certificado para el que es condición previa la existencia de un certificado de discapacidad, cuando, repetimos, hay necesidades educativas especiales que no necesariamente derivan de una discapacidad certificada.
Ese requisito deja a muchas familias fuera de la posibilidad de poder optar a la ayuda, a pesar de que sus hijos sigan necesitando tratamientos y/o medicación, y ninguna de las dos cosas son precisamente baratas.
Denunciamos así los recortes de derechos que vuelven a sufrir, por enésima vez, los que más lo necesitan:

los menores con necesidades educativas especiales.